EL FUTURO ES AHORA PROTEGE TU PLANETA
Como si se tratara de una película de ciencia ficción,
la realidad del ambiente en Guatemala y el mundo entero presenta
escenarios desoladores. Las voces de alerta ante la inminencia del
cambio climático y el calentamiento global son cada vez más fuertes. Y
tú,¿qué estás haciendo por el ambiente?
“Estamos viviendo un
período crucial. Los científicos afirman que tenemos 10 años para
cambiar nuestro modo de vida, evitar que los recursos naturales se
agoten e impedir una evolución catastrófica del clima de la Tierra”,
advierte Yann Arthus-Bertrand, director de la Fundación GoodPlanet y
creador de la película HOME.
Esa declaración podría sonarte
dramática, pero según Juventino Gálvez, director del Instituto de
Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente de la Universidad Rafael
Landívar, IARNA, la presión que estamos ejerciendo desde los sistemas
sociales y económicos sobre el sistema natural, es insostenible.
Incluso
el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, MARN, reconoció que el
estudio de Evaluación Ambiental Integral demuestra una pérdida sostenida
de los bienes forestales, contaminación gradual de los recursos
hídricos, daño a la atmósfera y a la vegetación.
Por esa razón,
el séptimo objetivo de Desarrollo del Milenio llama a garantizar la
sostenibilidad del ambiente. La palabra clave en sus cuatro metas es
“reducir”, y las bases para ello son: voluntad en la toma de decisiones,
financiamiento y acción de los Estados y autoridades encargadas del
tema en cada país y propiciar la participación de los principales
agentes de cambio: las mujeres y hombres que conforman las sociedades. Y
eso definitivamente te incluye.
Sin embargo, esta problemática
divide a la población. Por un lado están los apáticos, como lo demuestra
el estudio Consumer Watch 2009, de TNS Data, que midió, entre otras
cosas, el conocimiento en cuanto a calentamiento global en nueve mil
hogares de 16 ciudades latinoamericanas.
La investigación concluyó
que 75 de cada 100 guatemaltecos sabe del tema. Aun así, solo el 59 por
ciento está dispuesto a hacer algún cambio, sobre todo en cuanto al uso
del agua y manejo de la basura. Con esa actitud, “nos jugamos nuestro
futuro y el de las siguientes generaciones”, afirma Arthus-Bertrand.
Por
otro lado, son innegables los logros de quienes se han apropiado del
tema. En Guatemala, el movimiento a favor del ambiente empezó a mediados
del siglo pasado con la creación de la Asociación Amigos del Bosque,
ahora ese tipo de organizaciones superan la centena. Desde entonces,
mujeres y hombres han liderado la lucha contra la contaminación, la
extinción de las especies y el calentamiento global.
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| [El 22 de abril de cada año, desde 1970, se
conmemora el Día de la Tierra, una magnífica oportunidad para que
reflexiones y seas solidaria con la defensa de la biodiversidad y la
vida en el planeta.] |
Bosques para la vida
Quizás
desde tu casa o en medio del tránsito de la ciudad no logres percibir
el concepto de bosque, y lo más penoso sería que tampoco te
interese. Pero realmente debe importarte porque “aunque esté lejos, ese
bosque que se está perdiendo ocasiona problemas que nos afectan a
todos”, comenta Edwin Castellanos, director del Centro de Estudios
Ambientales de la Universidad del Valle.
Los bosques constituyen
el hábitat para la flora, dan resguardo y espacio vital a la fauna
silvestre, son fuente de alimentos, energía, medicinas y productos
forestales. Y si te parece poco, además capturan carbono, mitigan el
impacto de los desastres naturales, detienen la erosión y protegen los
suelos, permitiendo que el agua de lluvia se distribuya tanto en la
superficie como hacia los mantos freáticos.
Perderlos se traduce
en sequías, pérdida de la biodiversidad, agua y cultivos; asimismo, hace
que el territorio esté más propenso a derrumbes, inundaciones, deslaves
y otros desastres. Para los seres humanos implica el aumento de
enfermedades, desnutrición, pobreza y más desigualdad social.
Sin
embargo, la deforestación es un problema histórico y fundamental, en
opinión de Gálvez, pues cada año se pierden unas 70 mil hectáreas de
área boscosa. En contradicción, casi 40 por cierto del problema sucede
dentro de las áreas protegidas en donde la tala de árboles está
prohibida.
El Perfil Ambiental de Guatemala 2006 señala que en menos
de 50 años hemos acabado con casi el 43 por ciento de los bosques que
existían en 1950, y a ese ritmo para 2015 solo quedará el 28 por ciento
del área actual. En el país se pierden cuatro veces más bosques que en
Brasil y el doble que en México.
Lo anterior sucede, sobre todo,
en cinco frentes de deforestación a gran escala. Tres de ellos ubicados
en Petén, uno en Punta de Manabique, Izabal, y otro en Los
Cuchumatanes, Huehuetenango.
Varias son las causas del fenómeno,
según Gálvez. Una se refiere al uso de las tierras con fines agrícolas,
ganaderos y para vivienda, o a intereses ligados al narcotráfico. Otras
causas son la tala de madera ilegal y el corte de leña. Por lo general,
son usurpaciones ilegales, “sin embargo, nuestro sistema institucional y
capacidad para regular es débil”, enfatiza el director del IARNA.
Mientras
tanto los esfuerzos estatales de reforestación efectiva se quedan
cortos. El principal medio para ello es el Programa de Incentivos
Forestales, Pinfor, el cual reforesta entre siete mil y 10 mil hectáreas
al año, por debajo de la pérdida boscosa total. A criterio de Juventino
Gálvez, pedir más es financieramente imposible. “Ya no deforestemos,
pues es mejor conservar que restaurar”, aconseja.
La mejor forma
de conservar los bosques es darles un buen uso, ya que “los seres
humanos apreciamos más las cosas cuando nos sirven de algo”, opina Edwin
Castellanos. Idealmente, por cada árbol que cortemos deberíamos sembrar
otro, recomienda.
En esa línea existen varias agrupaciones
preocupadas por mejorar su realidad. Un caso de éxito en Petén, el
departamento más afectado, es el de la Asociación de Comunidades
Forestales de Petén, Acofop. La institución está formada por 23
organizaciones campesinas e indígenas, las cuales trabajan en proyectos
de manejo forestal comunal para la conservación de los bosques naturales
de la Zona de Uso Múltiple de la Reserva de la Biosfera Maya.
Y
¿qué puedes hacer tú? Para empezar, si se te ha ocurrido sembrar
árboles, ¡hazlo! Y mejor si involucras a tus familiares y amigos, de esa
forma contribuyes a sensibilizar sobre el tema. No obstante, toma en
cuenta que no se trata de sembrar por sembrar. Esta tarea requiere
cierto conocimiento de las especies que corresponden a cada lugar, y
estar dispuesta a cuidar las plantas, regarlas y mantenerlas limpias por
lo menos durante seis años.
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Agua: valiosa y escasa
En
la cosmovisión maya el agua es la “leche materna de la Madre
Tierra”. Se dice que es provista por Corazón del Cielo, el Ser Supremo,
quien la dotó de un espíritu, o nahual, por eso siempre está en
movimiento. Los ancianos enseñan que debe ser recibida con rituales de
agradecimiento y utilizada con respeto.
Vives en un país rico en
fuentes de agua, pero éstas son cada vez más escasas debido al
aumento de la población, al uso inadecuado de los afluentes y de los
bosques; asimismo, todas las fuentes de agua cercanas a las comunidades
están contaminadas. Para Edwin Castellanos este es el problema ambiental
más grave.
La mayor parte del vital líquido del país se invierte
en la generación de energía eléctrica, riego y producción
industrial. Solo dos por ciento del agua se destina al consumo humano en
los más de dos millones de hogares reportados en el censo de 2002.
El
documento indica que cerca del 75 por ciento de esos hogares cuenta con
servicio de agua entubada. Pero todavía en 20 de cada 100 casas el agua
debe ser acarreada, labor que se delega usualmente a las mujeres y a
las niñas.
Hilda Castro* no tiene que salir de su casa para
conseguir agua, pero el líquido cae durante unas horas por las noches de
los martes, viernes y domingo. “A veces solo cae un chorrito y no sube
al tanque”, relata, es entonces cuando le llega la madrugada llenando
varios recipientes que apila en el patio.
“Cuando llueve tenemos
que ver qué hacemos porque el agua viene sucia y llena de tierra”, se
queja esta mujer de 58 años. Y es que, en su mayoría, la contaminación
del vital líquido es derivada de bacterias provenientes de heces
fecales. Aunque también hay participación industrial, sobre todo en el
área de la Costa Sur por efecto de la agroindustria.
Castellanos
afirma que en Guatemala se aplica el dicho popular “ojos que no ven
corazón que no siente”, pues el agua parece desaparecer después de que
la usamos. Pero la suciedad va a parar a ríos y lagos, y crea problemas
de salud graves a las personas que habitan en los alrededores.
Por
eso es que el uso de plantas de tratamiento de aguas se presenta como
un buen recurso para limpiar el líquido después de usarlo. No obstante,
hacerlo a nivel municipal representa un problema complejo y caro,
difícil de resolver, señala Castellanos.
Pero eso no impide que
tú, desde tu espacio, tengas derecho a exigir la calidad del agua que
recibes, aunque para ello tendrás que organizarte y pagar un poco
más. Puedes concienciar a quienes te rodean acerca de hacer un mejor uso
de este líquido y fomentar hábitos de ahorro en el hogar.
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Al rescate de Chichoj
Cuando
Lesvia Mus regresó hace 14 años a San Cristóbal, Alta Verapaz, luego de
vivir un tiempo en Estados Unidos, quedó impactada ante el descuido en
que se encontraba la laguna de Chichoj, a la cual llegaba todo tipo de
contaminación de una industria de calzado cercana y de más de 50 mil
casas del área.
Después de la firma de los acuerdos de Paz
empezó a capacitarse, “se casó” con el tema ambiental y desde entonces
su labor no se detiene como integrante de la Asociación Verapaz y de
otras instancias. A la fecha hace falta mucho esfuerzo para rescatar
Chichoj, pero los avances continúan.
En esa tarea, han sido muchos
los monstruos a los que Lesvia se ha enfrentado: indiferencia,
exclusión, poco interés y hasta agresiones físicas. Pero lo que más le
satisface es ser testiga de cómo muchas de las mujeres de la comunidad
han cambiado su visión y ahora exigen que no haya tala de bosques ni
destrucción de la laguna.
“Las mujeres jugamos un papel
importante en la vida de otros seres humanos y cuando damos un paso
adelante en cualquier tema, este país es diferente”, asegura.
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Mujeres y ramón
La
siembra de unos mil árboles de ujuxte o ramón en las aldeas q’eqchi’es
Chuchub, Santo Domingo Rubletzú y Santa Cruz Miraflores ha propiciado un
cambio positivo para unas 120 familias. Los resultados están empezando
verse a nivel de reforestación de minifundios y cultura nutricional.
La
corteza del árbol de ramón sirve de alimento a varias especies de aves y
animales silvestres, mientras la almendra, cuyo contenido de nutrientes
es alto, puede ser utilizada en grano o en harina para la elaboración
de más de 50 platillos que las mujeres han aprendido a preparar para
reducir la demanda de maíz y café.
Este proyecto, llamado
Desarrollo de capacidades de las mujeres para la gestión ambiental, es
impulsado por el PNUMA, MARN y otras instituciones desde 2008. También
contempla capacitación en el tema ambiental, jornadas de salud,
alfabetización y dotar a las comunidades con estufas mejoradas.
Algunas
organizaciones en Petén aprovechan el potencial de un proyecto
productivo similar para obtener ingresos económicos e incluso exportan
la harina a Europa. También lo han adoptado las mujeres de la finca La
Bendición, en la aldea El Recuerdo, Chimaltenango, y en Cahabón, Alta
Verapaz. La iniciativa está empezando a replicarse en algunas
comunidades de Chahal, Alta Verapaz.
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Un problema llamado basura
“Muchas
veces no pensamos que todo lo que hacemos tiene una consecuencia y
afecta de una o de otra manera a la gente que nos rodea”, reflexiona
Edwin Castellanos. Por eso es probable que no te parezca extraño
observar y hasta participar en la formación de promontorios de basura
tirada hasta en el sitio público menos esperado.
Según las
estadísticas del INE de 2002, el método más usado por el 31 por ciento
de la población para deshacerse de los desechos sólidos era
quemarlos. Un cuarto de los habitantes del país la depositaba en
cualquier lugar y, por ello, existían unos seis mil basureros
clandestinos.
La medición indica que menos del seis por ciento
de la población del área rural contaba con el servicio de recolección de
basura, en tanto que en el área urbana la cifra alcanza el 60 por
ciento. El material que más contamina es el plástico, mientras los
residuos hospitalarios son los principales desechos tóxicos que se
producen en el país.
Arrojar la basura en sitios no apropiados
es un asunto de negligencia y falta de respeto a los espacios públicos y
al derecho de los demás a vivir en un lugar limpio. Podrías creer que
es una problemática puramente visual, pero el asunto es más grave, pues
todo lo que se tira en la calle, tarde o temprano va a parar a los
tragantes y los tapa, o contamina los ríos y lagos.
La solución
es encontrar lugares adecuados y controlados donde depositarla, también
el reciclaje contribuye a disminuir la cantidad de desechos que va a dar
a los basureros. Pero principalmente se requiere que la gente deje de
tirarla por todos lados, recomienda el director del Centro de Estudios
Ambientales de la UVG.
Por otra parte, se ha comprobado que los
hábitos de consumo tienen una relación estrecha con la generación de
basura. Al respecto, el estudio Consumer Watch comprobó que Guatemala es
uno de los 16 países latinoamericanos donde menos se valora el esfuerzo
de las empresas que producen con conciencia verde.
Nuestra
cultura de consumo no incluye una conciencia ambiental, opina Justa de
Monney, directora de Formación, Organización y Participación Social, del
MARN. Pero tú y tu familia pueden empezar a hacer la diferencia
poniendo en práctica algunas estrategias sencillas, tales como:
• Prefiere las frutas, carnes y vegetales en su estado natural y no envasados.
• Lee bien las etiquetas. Adquiere productos elaborados con materiales orgánicos y cuyos envases sean biodegradables.
• Minimiza tus desechos, compra productos en tamaño familiar y reutiliza todos los objetos y envases que puedas.
• Separa
la basura. Únete con tus vecinos para fabricar abono de los desechos
orgánicos, y aprovecha todo el papel, latas, botellas de vidrio y otros,
para venderlos o donarlos.
• Lleva tu propia bolsa al supermercado o a las tiendas para empacar lo que compres.
• Evita desperdicios, adquiere solo lo necesario y que no contenga demasiados empaques, así también ahorrarás dinero.
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Cambio y calentamiento
Marina
López* y su familia viven en Mixco. Al poco tiempo de ocupar su
residencia, esta profesional, de 37 años, decidió eliminar su jardín
frontal para ampliar la cocina y cubrió la grama del patio y las
carrileras con cemento para librarse de los mosquitos.
Hace
poco, Marina asistió a una conferencia acerca de los efectos del
calentamiento global y al volver a casa comprendió su error. “Las áreas
verdes son importantes para hidratar los mantos freáticos, son muy
pocas, son pequeñas y son nuestras, tenemos la responsabilidad de
cuidarlas”, aconseja ahora.
Dos fenómenos sobresalen en la mesa
de la discusión ambiental desde hace algún tiempo. Se trata del cambio
climático y el calentamiento global, dos conceptos diferentes cuyo
reflejo en común son los cambios abruptos de clima.
El
calentamiento global se refiere al aumento de la temperatura del planeta
como resultado de la contaminación del aire por los gases de efecto
invernadero: dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. Dicho fenómeno
es una causa del llamado cambio climático, que “cada día avanza
imperceptiblemente, no se ve pero sí se siente”, como dice el ministro
de Ambiente, Luis Ferraté.
Los gases de efecto invernadero se
deben sobre todo al uso inadecuado de la tierra, la quema de
combustibles fósiles y la producción industrial. Los científicos
calculan que la concentración de estos gases ha aumentado en 0.6 grados
Kelvin desde hace 150 años.
Si bien la participación de
Guatemala frente a la de otros países en la producción de gases de
efecto invernadero es pequeña, el impacto negativo es sumamente alto. Al
respecto, Ferraté expresa: “Nos tenemos que adaptar forzosamente a algo
que no hicimos y mitigar en beneficio de la humanidad”.
El
funcionario visualiza un panorama oscuro, y no tan a largo plazo: el
impacto en las áreas costeras va a ser trágico, se perderán manglares y
con ellos la vida de especies marinas, lloverá menos y los períodos de
sequía serán más largos, la vulnerabilidad del país ante los desastres
de la naturaleza aumentará. Entre los estragos sobre la salud humana se
cuenta un aumento de las enfermedades de la piel y respiratorias, así
como brotes de dengue y malaria.
Pero no todo está perdido aún. A
gran escala existen algunas medidas que, si se aplicaran de forma
inmediata, podrían evitar ese extremo. Entre ellas: impedir la
deforestación para proteger el recurso hídrico y la biodiversidad, ser
más eficientes en la generación hidroeléctrica y el uso de los medios de
transporte, ahorrar en el consumo de energía eléctrica y crear una
cultura de guardar agua.
Estuardo Velásquez, coordinador del
Programa Regional de Reducción de la Vulnerabilidad y Degradación
Ambiental, PREVDA, también señala que hacen falta medidas económicas,
políticas y legales para que el accionar no sea solo producto de un
deseo de colaborar.
Asimismo, “todos estamos claros de que este
tema se tiene que abordar por región, los proyectos modernos vienen a
ver también la integralidad de los territorios y en ese caso el esfuerzo
es centroamericano”, indica.
Por su parte, Marina optó por un
estilo más saludable de vida y cada vez que puede trata de influir
positivamente en el comportamiento de sus familiares y amigos. “Ahora
estoy consciente de que lo que haga hoy no me afectará directamente,
sino a mis vecinos generacionales en los próximos 100 años”, reconoce.
*Nombres ficticios.
No te quedes calladaDenuncia
los abusos contra la naturaleza llamando al teléfono 1560, del
Ministerio de Ambiente, de 8:00 a 16:30 horas, de lunes a viernes, tu
llamada es confidencial. También puedes recurrir a la unidad o dirección
de Ambiente en las Municipalidades y a la Fiscalía de Delitos contra el
Ambiente, en el Ministerio Público.