viernes, 16 de marzo de 2012

EL FUTURO ES AHORA PROTEGE TU PLANETA
Como si se tratara de una película de ciencia ficción, la realidad del ambiente en Guatemala y el mundo entero presenta escenarios desoladores. Las voces de alerta ante la inminencia del cambio climático y el calentamiento global son cada vez más fuertes. Y tú,¿qué estás haciendo por el ambiente?

“Estamos viviendo un período crucial. Los científicos afirman que tenemos 10 años para cambiar nuestro modo de vida, evitar que los recursos naturales se agoten e impedir una evolución catastrófica del clima de la Tierra”, advierte Yann Arthus-Bertrand, director de la Fundación GoodPlanet y creador de la película HOME.

Esa declaración podría sonarte dramática, pero según Juventino Gálvez, director del Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente de la Universidad Rafael Landívar, IARNA, la presión que estamos ejerciendo desde los sistemas sociales y económicos sobre el sistema natural, es insostenible.

Incluso el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, MARN, reconoció que el estudio de Evaluación Ambiental Integral demuestra una pérdida sostenida de los bienes forestales, contaminación gradual de los recursos hídricos, daño a la atmósfera y a la vegetación.

Por esa razón, el séptimo objetivo de Desarrollo del Milenio llama a garantizar la sostenibilidad del ambiente. La palabra clave en sus cuatro metas es “reducir”, y las bases para ello son: voluntad en la toma de decisiones, financiamiento y acción de los Estados y autoridades encargadas del tema en cada país y propiciar la participación de los principales agentes de cambio: las mujeres y hombres que conforman las sociedades. Y eso definitivamente te incluye.

Sin embargo, esta problemática divide a la población. Por un lado están los apáticos, como lo demuestra el estudio Consumer Watch 2009, de TNS Data, que midió, entre otras cosas, el conocimiento en cuanto a calentamiento global en nueve mil hogares de 16 ciudades latinoamericanas.
La investigación concluyó que 75 de cada 100 guatemaltecos sabe del tema. Aun así, solo el 59 por ciento está dispuesto a hacer algún cambio, sobre todo en cuanto al uso del agua y manejo de la basura. Con esa actitud, “nos jugamos nuestro futuro y el de las siguientes generaciones”, afirma Arthus-Bertrand.

Por otro lado, son innegables los logros de quienes se han apropiado del tema. En Guatemala, el movimiento a favor del ambiente empezó a mediados del siglo pasado con la creación de la Asociación Amigos del Bosque, ahora ese tipo de organizaciones superan la centena. Desde entonces, mujeres y hombres han liderado la lucha contra la contaminación, la extinción de las especies y el calentamiento global.

[El 22 de abril de cada año, desde 1970, se conmemora el Día de la Tierra, una magnífica oportunidad para que reflexiones y seas solidaria con la defensa de la biodiversidad y la vida en el planeta.]
Bosques para la vida
Quizás desde tu casa o en medio del tránsito de la ciudad no logres percibir el concepto de bosque, y lo más penoso sería que tampoco te interese. Pero realmente debe importarte porque “aunque esté lejos, ese bosque que se está perdiendo ocasiona problemas que nos afectan a todos”, comenta Edwin Castellanos, director del Centro de Estudios Ambientales de la Universidad del Valle.

Los bosques constituyen el hábitat para la flora, dan resguardo y espacio vital a la fauna silvestre, son fuente de alimentos, energía, medicinas y productos forestales. Y si te parece poco, además capturan carbono, mitigan el impacto de los desastres naturales, detienen la erosión y protegen los suelos, permitiendo que el agua de lluvia se distribuya tanto en la superficie como hacia los mantos freáticos.

Perderlos se traduce en sequías, pérdida de la biodiversidad, agua y cultivos; asimismo, hace que el territorio esté más propenso a derrumbes, inundaciones, deslaves y otros desastres. Para los seres humanos implica el aumento de enfermedades, desnutrición, pobreza y más desigualdad social.

Sin embargo, la deforestación es un problema histórico y fundamental, en opinión de Gálvez, pues cada año se pierden unas 70 mil hectáreas de área boscosa. En contradicción, casi 40 por cierto del problema sucede dentro de las áreas protegidas en donde la tala de árboles está prohibida.
El Perfil Ambiental de Guatemala 2006 señala que en menos de 50 años hemos acabado con casi el 43 por ciento de los bosques que existían en 1950, y a ese ritmo para 2015 solo quedará el 28 por ciento del área actual. En el país se pierden cuatro veces más bosques que en Brasil y el doble que en México.

Lo anterior sucede, sobre todo, en cinco frentes de deforestación a gran escala. Tres de ellos ubicados en Petén, uno en Punta de Manabique, Izabal, y otro en Los Cuchumatanes, Huehuetenango.

Varias son las causas del fenómeno, según Gálvez. Una se refiere al uso de las tierras con fines agrícolas, ganaderos y para vivienda, o a intereses ligados al narcotráfico. Otras causas son la tala de madera ilegal y el corte de leña. Por lo general, son usurpaciones ilegales, “sin embargo, nuestro sistema institucional y capacidad para regular es débil”, enfatiza el director del IARNA.

Mientras tanto los esfuerzos estatales de reforestación efectiva se quedan cortos. El principal medio para ello es el Programa de Incentivos Forestales, Pinfor, el cual reforesta entre siete mil y 10 mil hectáreas al año, por debajo de la pérdida boscosa total. A criterio de Juventino Gálvez, pedir más es financieramente imposible. “Ya no deforestemos, pues es mejor conservar que restaurar”, aconseja.

La mejor forma de conservar los bosques es darles un buen uso, ya que “los seres humanos apreciamos más las cosas cuando nos sirven de algo”, opina Edwin Castellanos. Idealmente, por cada árbol que cortemos deberíamos sembrar otro, recomienda.

En esa línea existen varias agrupaciones preocupadas por mejorar su realidad. Un caso de éxito en Petén, el departamento más afectado, es el de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén, Acofop. La institución está formada por 23 organizaciones campesinas e indígenas, las cuales trabajan en proyectos de manejo forestal comunal para la conservación de los bosques naturales de la Zona de Uso Múltiple de la Reserva de la Biosfera Maya.

Y ¿qué puedes hacer tú? Para empezar, si se te ha ocurrido sembrar árboles, ¡hazlo! Y mejor si involucras a tus familiares y amigos, de esa forma contribuyes a sensibilizar sobre el tema. No obstante, toma en cuenta que no se trata de sembrar por sembrar. Esta tarea requiere cierto conocimiento de las especies que corresponden a cada lugar, y estar dispuesta a cuidar las plantas, regarlas y mantenerlas limpias por lo menos durante seis años.
Agua: valiosa y escasa
En la cosmovisión maya el agua es la “leche materna de la Madre Tierra”. Se dice que es provista por Corazón del Cielo, el Ser Supremo, quien la dotó de un espíritu, o nahual, por eso siempre está en movimiento. Los ancianos enseñan que debe ser recibida con rituales de agradecimiento y utilizada con respeto.

Vives en un país rico en fuentes de agua, pero éstas son cada vez más escasas debido al aumento de la población, al uso inadecuado de los afluentes y de los bosques; asimismo, todas las fuentes de agua cercanas a las comunidades están contaminadas. Para Edwin Castellanos este es el problema ambiental más grave.

La mayor parte del vital líquido del país se invierte en la generación de energía eléctrica, riego y producción industrial. Solo dos por ciento del agua se destina al consumo humano en los más de dos millones de hogares reportados en el censo de 2002.

El documento indica que cerca del 75 por ciento de esos hogares cuenta con servicio de agua entubada. Pero todavía en 20 de cada 100 casas el agua debe ser acarreada, labor que se delega usualmente a las mujeres y a las niñas.

Hilda Castro* no tiene que salir de su casa para conseguir agua, pero el líquido cae durante unas horas por las noches de los martes, viernes y domingo. “A veces solo cae un chorrito y no sube al tanque”, relata, es entonces cuando le llega la madrugada llenando varios recipientes que apila en el patio.

“Cuando llueve tenemos que ver qué hacemos porque el agua viene sucia y llena de tierra”, se queja esta mujer de 58 años. Y es que, en su mayoría, la contaminación del vital líquido es derivada de bacterias provenientes de heces fecales. Aunque también hay participación industrial, sobre todo en el área de la Costa Sur por efecto de la agroindustria.

Castellanos afirma que en Guatemala se aplica el dicho popular “ojos que no ven corazón que no siente”, pues el agua parece desaparecer después de que la usamos. Pero la suciedad va a parar a ríos y lagos, y crea problemas de salud graves a las personas que habitan en los alrededores.

Por eso es que el uso de plantas de tratamiento de aguas se presenta como un buen recurso para limpiar el líquido después de usarlo. No obstante, hacerlo a nivel municipal representa un problema complejo y caro, difícil de resolver, señala Castellanos.

Pero eso no impide que tú, desde tu espacio, tengas derecho a exigir la calidad del agua que recibes, aunque para ello tendrás que organizarte y pagar un poco más. Puedes concienciar a quienes te rodean acerca de hacer un mejor uso de este líquido y fomentar hábitos de ahorro en el hogar.
Al rescate de Chichoj
Cuando Lesvia Mus regresó hace 14 años a San Cristóbal, Alta Verapaz, luego de vivir un tiempo en Estados Unidos, quedó impactada ante el descuido en que se encontraba la laguna de Chichoj, a la cual llegaba todo tipo de contaminación de una industria de calzado cercana y de más de 50 mil casas del área.

Después de la firma de los acuerdos de Paz empezó a capacitarse, “se casó” con el tema ambiental y desde entonces su labor no se detiene como integrante de la Asociación Verapaz y de otras instancias. A la fecha hace falta mucho esfuerzo para rescatar Chichoj, pero los avances continúan.
En esa tarea, han sido muchos los monstruos a los que Lesvia se ha enfrentado: indiferencia, exclusión, poco interés y hasta agresiones físicas. Pero lo que más le satisface es ser testiga de cómo muchas de las mujeres de la comunidad han cambiado su visión y ahora exigen que no haya tala de bosques ni destrucción de la laguna.

“Las mujeres jugamos un papel importante en la vida de otros seres humanos y cuando damos un paso adelante en cualquier tema, este país es diferente”, asegura.
Mujeres y ramón
La siembra de unos mil árboles de ujuxte o ramón en las aldeas q’eqchi’es Chuchub, Santo Domingo Rubletzú y Santa Cruz Miraflores ha propiciado un cambio positivo para unas 120 familias. Los resultados están empezando verse a nivel de reforestación de minifundios y cultura nutricional.
La corteza del árbol de ramón sirve de alimento a varias especies de aves y animales silvestres, mientras la almendra, cuyo contenido de nutrientes es alto, puede ser utilizada en grano o en harina para la elaboración de más de 50 platillos que las mujeres han aprendido a preparar para reducir la demanda de maíz y café.

Este proyecto, llamado Desarrollo de capacidades de las mujeres para la gestión ambiental, es impulsado por el PNUMA, MARN y otras instituciones desde 2008. También contempla capacitación en el tema ambiental, jornadas de salud, alfabetización y dotar a las comunidades con estufas mejoradas.

Algunas organizaciones en Petén aprovechan el potencial de un proyecto productivo similar para obtener ingresos económicos e incluso exportan la harina a Europa. También lo han adoptado las mujeres de la finca La Bendición, en la aldea El Recuerdo, Chimaltenango, y en Cahabón, Alta Verapaz. La iniciativa está empezando a replicarse en algunas comunidades de Chahal, Alta Verapaz.
Un problema llamado basura
“Muchas veces no pensamos que todo lo que hacemos tiene una consecuencia y afecta de una o de otra manera a la gente que nos rodea”, reflexiona Edwin Castellanos. Por eso es probable que no te parezca extraño observar y hasta participar en la formación de promontorios de basura tirada hasta en el sitio público menos esperado.

Según las estadísticas del INE de 2002, el método más usado por el 31 por ciento de la población para deshacerse de los desechos sólidos era quemarlos. Un cuarto de los habitantes del país la depositaba en cualquier lugar y, por ello, existían unos seis mil basureros clandestinos.

La medición indica que menos del seis por ciento de la población del área rural contaba con el servicio de recolección de basura, en tanto que en el área urbana la cifra alcanza el 60 por ciento. El material que más contamina es el plástico, mientras los residuos hospitalarios son los principales desechos tóxicos que se producen en el país.

Arrojar la basura en sitios no apropiados es un asunto de negligencia y falta de respeto a los espacios públicos y al derecho de los demás a vivir en un lugar limpio. Podrías creer que es una problemática puramente visual, pero el asunto es más grave, pues todo lo que se tira en la calle, tarde o temprano va a parar a los tragantes y los tapa, o contamina los ríos y lagos.

La solución es encontrar lugares adecuados y controlados donde depositarla, también el reciclaje contribuye a disminuir la cantidad de desechos que va a dar a los basureros. Pero principalmente se requiere que la gente deje de tirarla por todos lados, recomienda el director del Centro de Estudios Ambientales de la UVG.

Por otra parte, se ha comprobado que los hábitos de consumo tienen una relación estrecha con la generación de basura. Al respecto, el estudio Consumer Watch comprobó que Guatemala es uno de los 16 países latinoamericanos donde menos se valora el esfuerzo de las empresas que producen con conciencia verde.

Nuestra cultura de consumo no incluye una conciencia ambiental, opina Justa de Monney, directora de Formación, Organización y Participación Social, del MARN. Pero tú y tu familia pueden empezar a hacer la diferencia poniendo en práctica algunas estrategias sencillas, tales como:

• Prefiere las frutas, carnes y vegetales en su estado natural y no envasados.
• Lee bien las etiquetas. Adquiere productos elaborados con materiales orgánicos y cuyos envases sean biodegradables.
• Minimiza tus desechos, compra productos en tamaño familiar y reutiliza todos los objetos y envases que puedas.
• Separa la basura. Únete con tus vecinos para fabricar abono de los desechos orgánicos, y aprovecha todo el papel, latas, botellas de vidrio y otros, para venderlos o donarlos.
• Lleva tu propia bolsa al supermercado o a las tiendas para empacar lo que compres.
• Evita desperdicios, adquiere solo lo necesario y que no contenga demasiados empaques, así también ahorrarás dinero.
Cambio y calentamiento
Marina López* y su familia viven en Mixco. Al poco tiempo de ocupar su residencia, esta profesional, de 37 años, decidió eliminar su jardín frontal para ampliar la cocina y cubrió la grama del patio y las carrileras con cemento para librarse de los mosquitos.

Hace poco, Marina asistió a una conferencia acerca de los efectos del calentamiento global y al volver a casa comprendió su error. “Las áreas verdes son importantes para hidratar los mantos freáticos, son muy pocas, son pequeñas y son nuestras, tenemos la responsabilidad de cuidarlas”, aconseja ahora.

Dos fenómenos sobresalen en la mesa de la discusión ambiental desde hace algún tiempo. Se trata del cambio climático y el calentamiento global, dos conceptos diferentes cuyo reflejo en común son los cambios abruptos de clima.

El calentamiento global se refiere al aumento de la temperatura del planeta como resultado de la contaminación del aire por los gases de efecto invernadero: dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. Dicho fenómeno es una causa del llamado cambio climático, que “cada día avanza imperceptiblemente, no se ve pero sí se siente”, como dice el ministro de Ambiente, Luis Ferraté.

Los gases de efecto invernadero se deben sobre todo al uso inadecuado de la tierra, la quema de combustibles fósiles y la producción industrial. Los científicos calculan que la concentración de estos gases ha aumentado en 0.6 grados Kelvin desde hace 150 años.

Si bien la participación de Guatemala frente a la de otros países en la producción de gases de efecto invernadero es pequeña, el impacto negativo es sumamente alto. Al respecto, Ferraté expresa: “Nos tenemos que adaptar forzosamente a algo que no hicimos y mitigar en beneficio de la humanidad”.

El funcionario visualiza un panorama oscuro, y no tan a largo plazo: el impacto en las áreas costeras va a ser trágico, se perderán manglares y con ellos la vida de especies marinas, lloverá menos y los períodos de sequía serán más largos, la vulnerabilidad del país ante los desastres de la naturaleza aumentará. Entre los estragos sobre la salud humana se cuenta un aumento de las enfermedades de la piel y respiratorias, así como brotes de dengue y malaria.

Pero no todo está perdido aún. A gran escala existen algunas medidas que, si se aplicaran de forma inmediata, podrían evitar ese extremo. Entre ellas: impedir la deforestación para proteger el recurso hídrico y la biodiversidad, ser más eficientes en la generación hidroeléctrica y el uso de los medios de transporte, ahorrar en el consumo de energía eléctrica y crear una cultura de guardar agua.

Estuardo Velásquez, coordinador del Programa Regional de Reducción de la Vulnerabilidad y Degradación Ambiental, PREVDA, también señala que hacen falta medidas económicas, políticas y legales para que el accionar no sea solo producto de un deseo de colaborar.

Asimismo, “todos estamos claros de que este tema se tiene que abordar por región, los proyectos modernos vienen a ver también la integralidad de los territorios y en ese caso el esfuerzo es centroamericano”, indica.

Por su parte, Marina optó por un estilo más saludable de vida y cada vez que puede trata de influir positivamente en el comportamiento de sus familiares y amigos. “Ahora estoy consciente de que lo que haga hoy no me afectará directamente, sino a mis vecinos generacionales en los próximos 100 años”, reconoce.

*Nombres ficticios.
No te quedes calladaDenuncia los abusos contra la naturaleza llamando al teléfono 1560, del Ministerio de Ambiente, de 8:00 a 16:30 horas, de lunes a viernes, tu llamada es confidencial. También puedes recurrir a la unidad o dirección de Ambiente en las Municipalidades y a la Fiscalía de Delitos contra el Ambiente, en el Ministerio Público.

No hay comentarios:

Publicar un comentario